Cada vez que pasa una generación se mudan los gestos que inspiran de nuevo otra revolución. Con la edad, el tiempo ayuda a percibir si has nacido tarde, en tierra de nadie, sin poder elegir. En cada época y lugar hay marcas de identidad, conductas suicidas que nadie entenderá. A fuerza de vivir se aprende a resistir en este vodevil, vidas que pasan sin importar. Es la ley natural, fuerza incondicional que ignora nuestra voluntad. Sin querer se impone la desilusión y llega el momento de hacer el recuento de lo que se perdió. El ciclo se cerrará, el mundo abandonará, destinos cumplidos por otros que vendrán. A fuerza de vivir se aprende a resistir en este vodevil, vidas que pasan sin importar. Es la ley natural, fuerza incondicional que ignora nuestra voluntad.