Sabes que el fuego quema Las ascuas brotan de tu piel Si quieres que arda el templo Solo tienes que ser fiel De qué sirve la sangre Si no tienes pasión De qué sirve el veneno Si no hay aguijón A qué santo le rezas Rogando perdón Cuando eres tu misma Prisionera y prisión Una cárcel de huesos Un altar de dolor Custodiando el vacío De tu corazón De que sirve el abismo Si no vas a vivir De que sirve el sonido Si el silencio es así Es fuego, una llama intermitente El alma, escapando de tu mente La Paz sea contigo Tu paz lleves lejos Quédate en tu púlpito Con los ángeles del miedo A mí no te acerques Y por mí no reces No soy un alma en pena Atrapada en tus redes Eres la costra que arranco con gusto El dolor que sufro El temor del que huyo La flor del narciso arrancada Que agoniza ante las miradas Pétalo de ceniza La vergüenza y la nada Escucha, la liturgia empieza La liturgia empieza ¿Lo sientes? lo oyes en tu cabeza Escucha, la liturgia empieza Lo hueles, es pólvora y esperma ¿Lo sientes? Un ángel me hizo una visita ayer montando en un alud Clamando al cielo los secretos de la gracia y la virtud Tenia siete anillos, 8 alas y 100 ojos rojos de llorar por mis pecados Un ángel me hizo una visita ayer montando en un alud Clamando al cielo los secretos de la gracia y la virtud Tenia siete anillos, 8 alas y 100 ojos rojos de llorar por mis pecados Sabes que el fuego quema Las ascuas brotan de tu piel Si quieres que arda el templo Solo tienes que ser fiel