Me dices que lo nuestro se acabó, que 
nuestra historia es pura rutina. Me dices que 
yo merezco alguien mucho mejor. Me das un 
beso de propina. Que no vas a querer a 
nadie más. Que es culpa tuya porque estás 
perdido. Me dices que un día, un día de 
estos por tus cosas pasarás. Te callas. Te 
has ido.

Mis lágrimas amargan el café. Mi vida se ha 
ido a pique en un segundo. Ayer era feliz, 
pero era ayer y hoy todo es mentira y me 
pregunto: 

Qué va a ser de mí cuando entre en 
nuestra casa y ya no estés allí, cuando 
sienta que no siento tu presencia. Qué va 
a ser de mí… Qué va a ser de mí… Qué va 
a ser mí, con qué excusa le diré a este 
pobre corazón que mañana hay que 
seguir como si nada. Qué va a ser de mí… 
Qué va a ser de mí… dímelo. 

Me encuentro sola entre la multitud. Tu voz 
me martillea los sentidos. Me aguanto las 
ganas de gritar y de romper esta quietud, 
maldigo haberte conocido. Decir que no te 
quiero no es verdad, pero decirlo roza con lo 
absurdo. Mis pasos ya no saben dónde van. 
Me paro en el camino y me pregunto: 
Qué va a ser de mí…