La primera vez que te vi yo era solo un pequeño zorro perezoso que pasaba las tardes observando los pájaros de colores, escondidos entre aquellas nubes blancas y grises que cruzaban las colinas para luego romperse en las cimas de las montañas. Había perseguido liebres por los caminos de tierra, y había visto pisadas de jabalíes en las que se quedaba dormida el agua de lluvia después de la tormenta. ¿Qué más podía imaginar yo? Aquellas noches cortas, siempre a la espera de algo, siempre. Fue entonces cuando un olor sensacional estiró mi olfato hasta los rincones del bosque que no conocía. Descubrí el color malva y me perdí entre árboles con bombillas. La verdad es que nunca había visto algo tan especial... Y ya me caí por el túnel Seguía mi olfato al camino de ese perfume Hasta llegar al final infinito del bosque Donde sólo hay silencio, donde nadie nos oye Te veo aparecer cuando se hace de noche Las flores y los arboles se tiñen de bronce-eh-eh Estamos rodeados de estrellas de colores Y empiezo a acercarme para verte bien ¿Quién eres tú? Nunca había visto algo Tan especial, tan infinitamente humano Es de cristal, y se rompe con las manos A lo mejor no podemos ni tocarnos Hey, y no sé qué pasó luego Solo que desperté a la otra orilla de un lago Y con los ojos cerrados y con los labios salados No supe si estabas cerca o solo lo había soñado, no sé He vuelto tantas veces a ese sitio del bosque Buscándote de nuevo, bailando entre robles Sospecho que animales nocturnos te esconden No quieren que me acerque para que vuelva a decirte que... ¿Quién eres tú? Nunca había visto algo Tan especial, tan infinitamente humano Es de cristal, y se rompe con las manos A lo mejor no podemos ni tocarnos ¿Quién eres tú? Nunca había visto algo Tan especial, tan infinitamente humano El invierno llegó sin que nos diéramos cuenta y tú eras el color rojo del cielo celeste que ardía al otro lado de la llanura, el último rojo que quedaba, el rojo más intenso de Monteperdido. El cazador vivía solo en una de esas casas sin ventanas que causan terror a los niños, con las paredes decoradas con trofeos y trozos de pesadillas. El invierno llegó sin que nos diéramos cuenta, y aquel último amanecer, aquel gris y último amanecer, nos olvidamos de pedirle al viento que borrase nuestras huellas en la nieve. Y así fue fácil, muy fácil, para el cazador y la serpiente... Viento No has borrado nuestras huellas en la nieve Y ahora Nos descubre el cazador y la serpiente, ooh, ooh Y ahora sí seremos animales en peligro de extinción Buscarán mi espíritu salvaje si les queda valor... Buscarán mi espíritu salvaje cuando todo acabe No sabrán que lo he escondido en el beso que nos dimos Y el cazador se limpiará en el río La sangre de sus manos, el sudor frío Mientras los árboles abrazan a los nidos La soledad incendia el Monteperdido Y el cazador regresa a casa con las presas Y la serpiente que le sigue haciendo eses Le besará cuando se quede dormido La soledad incendia el Monteperdido Viento No has borrado nuestras huellas en la nieve Y ahora Nos descubre el cazador y la serpiente, ooh, ooh Y ahora sí seremos animales en peligro de extinción Buscarán mi espíritu salvaje si les queda valor Y ahora sí seremos animales en peligro de extinción Buscarán mi espíritu salvaje si les queda valor... Para empezar a jugar a Fábula Celeste, pon el siguiente código en el buscador de Spotify: FBL1